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Yo también había sido objeto permanente de sus miradas indiscretas y sabía que para él, follarme era su sueño. Con alguna dificultad y vergüenza le expliqué mi plan, le dije que lo necesitaba para un trío en el cual participaría mi novio, yo y él como elegido de mi parte para realizar sexo entre tres. Antes de decirme que si, lo noté muy nervioso y me preguntó si acaso en la ocasión él me haría el sexo a mi. Claro que si, le respondí, de eso se trata el trío sexual. Luego de un instante de duda me dijo que si, que estaba de acuerdo y que haría lo mejor que pudiera de su parte. Eso no había que dudarlo, creo que en su instante de silencio, solo estaba imaginando lo que sería nuestro trío. Le di la fecha a Rodrigo y le dije que llegaríamos juntos al departamento de Ricardo, mi novio. Tenía como una semana para arrepentirme, pero creo que ya todo estaba decidido. Solamente me preguntaba por qué mi novio deseaba verme follando con otro hombre. Creo que al fin, es la fantasía de todos los chicos: Ver a su novia como hace el sexo con un amigo o con un desconocido. Estaba segura que para Ricardo, esa sesión especial, sería un deleite inimaginable, una noche de placeres desconocidos. La fecha de su cumpleaños llegó, también había llegado la fecha para mi, de manera que me vestí de forma especial para la ocasión. Ropa interior muy erótica, falda semitransparente y una hermosa blusa de encaje. Pasé a buscar a Rodrigo y nos fuimos en dirección al departamento de mi novio. El estaba allí, solo y esperándome. Lo saludé, le di mis felicitaciones por su cumpleaños y le dije que ya había encontrado al amigo especial. Con esto último, él comprendió que luego de la celebración y la cena, haríamos algo que él había deseado desde algún tiempo atrás. Disfrutamos mucho de la cena, de la conversación y del vino que finalmente liberó un poco nuestro deseo. Terminada la cena, fuimos a sentarnos al living, en los cómodos sillones continuó nuestra trivial conversación hasta que Ricardo dijo: Bueno mi amor, creo que es hora que demos especial atención a nuestro invitado. Diciendo esto, invitó a Rodrigo a que se levantara y se pusiera justo frente a mi que por cierto, aun permanecía sentada. Ahora mi amor, por que no bajas los pantalones de Rodrigo para saber el tamaño de su virilidad... El pedido era por cierto algo fuerte, pero ya todos sabíamos por qué estábamos allí. De manera que lentamente desabroché su pantalón y su ropa interior hasta dejar al desnudo su verga, la cual, tal vez, por la cercanía de mi rostro, comenzó a ponerse erguida. En realidad, a los pocos instantes, la verga de Rodrigo ya apuntaba hacia mi con su tamaño a todo dar. Mirándola de tan cerca distancia, pude comprobar que era de menor longitud que la de mi novio pero sin embargo, mucho más gruesa. Ahora quiero que la toques y acaricies mi amor, dijo Ricardo que observaba la escena con mucha atención. Obedecí y con mis manos tibias fui a tocar esa verga gruesa y anhelante de mi amigo. Le di suaves caricias a modo de lenta masturbación. Mis dedos jugaron con la cabeza palpitante que comenzaba a mostrar el líquido blanco de la excitación masculina.