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Cada vez la notaba más sofocada, pronto había cogido de nuevo el ritmo después de la interrupción, me decía que no parara, que así le gustaba, que lo hacía muy bien etc...
Me gustaba tocarle y que chillara y que se moviera y que me pidiera más; pronto su respiración fue más acelerada y sus movimientos más bruscos, cuando quise darme cuenta ella grito: - Ahhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!! Y llegó a un increible orgasmo que la dejó tirada en la cama intentando recuperarse y respirar. Yo me marché al cuarto de baño y algo confundida por lo que le había hecho, me di la ducha y pensé bien, Cris era mi amiga, a mí ni siquiera me gustaba de verdad y encima ella era hetero, ¿a que había venido hacer eso? ¡Dios, vaya par de borrachas! Cuando salí de la ducha y volví a la cama, ella estaba dormida profundamente, habíamos tenido demasiado por esa noche y me alegré de no tener que pensar más ni de dar explicaciones en el resto de la noche. - Mejor así - dije al verla y también cerré los ojos para intentar dormir. A las pocas horas nos despertó el ruido del teléfono, Cris se levantó sobresaltada y le oí como hablaba con sus padres, les comentaba que yo me había quedado en su casa aquella noche y que habíamos estado viendo peliculas hasta tarde antes de irnos a dormir. No pude evitar reirme al oir a mi amiga, menuda cuentista estaba hecha, después de la noche que habíamos tenido y les decía que vimos pelis. Cuando llegó a la a la habitación, se acostó de nuevo y se acercó a mi lado, me dió un beso en los labios de la forma más natural del mundo, pero yo no hice nada. - ¿Que te pasa, Ana?- me preguntó algo triste. - Nada - No puedes engañarme, lo sabes, ¿en que piensas?- insistió. - ¿Crees que está bien lo que hicimos anoche? - le pregunté dandome la vuelta para mirarle a la cara. - Sí - dijo sonriendo - he de admitir que al principio me resistí, pero confieso que cuando me pillaste en el baño estaba haciéndolo pensando en ti, el beso hizo que me excitara muchisimo. - ¿Entonces no te arrepientes? - ¿Arrepentirme? no seas tonta, ¡ha sido maravilloso!. - Pero a ti te gustaban los chicos. - Después de que me hayas tocado tú, no quiero ningún hombre vaya a tocarme. Sonrió de nuevo y volvió a besarme, esta vez fue ella la que se subió encima de mí y con una cara de pícara me soltó: - Ahora te toca a ti, no te escapes.